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Alimentación para frenar la caída del cabello

Los especialistas destacan la importancia de la alimentación para frenar la caída del cabello y evitar tener que someternos a tratamientos como un microinjerto capilar (aquí puedes leer opiniones sobre el injerto capilar en Turquía). No en vano, las proteínas, las grasas, las vitaminas y el resto de nutrientes que recibe el ser humano a través de la dieta son imprescindibles para asegurar y mantener el ciclo de crecimiento de todo el organismo (incluido el de los folículos pilosos).

El cabello crece una media de 0.35 mm al día durante su fase de desarrollo hasta que se cae. Esto quiere decir que es uno de los tejidos del cuerpo que crece más rápido, solo por detrás de la médula ósea. Por ello, carencias como las de determinadas vitaminas pueden provocar la pérdida de pelo o, peor aún, enfermedades en el cuero cabelludo resistentes a los tratamientos.

Alimentación para un pelo fuerte: la importancia de la nutrición

Uno de los primeros factores que se tienen en cuenta a la hora de analizar y evaluar los problemas capilares son los hábitos de vida. Una rutina diaria saludable es la mejor forma de mantener la salud siempre a punto o, al menos, de recuperarse de los problemas con mayor rapidez.

En esta pauta de vida, la alimentación juega un papel fundamental. Las personas con una dieta equilibrada suelen mantener alejada la enfermedad durante más tiempo y viven en un estado de bienestar prácticamente garantizado. ¿Qué debe aportar la dieta al organismo para conseguir un pelo sano y fuerte?

Hidratos de carbono

Los folículos capilares necesitan energía para mantener o recuperar la tasa de regeneración. Esta energía procede, principalmente, de los carbohidratos. Por ello, cuando se sigue una dieta baja en calorías, los folículos intentan obtener la energía de otros nutrientes, pero no lo consigue.

El pelo se vuelve débil, se rompe con facilidad y pierde volumen. Mientras, los mechones más finos (también conocidos como lanugo) aumentan su presencia y dejan el cabello con una apariencia poco atractiva. Si la ingesta diaria se encuentra por debajo de las 1000 kcal, el problema de pelo es más que llamativo.

Proteínas

El 80% de la estructura del pelo está formado por proteínas. Más concretamente, por queratina. Por eso, cuando falta este nutriente en la alimentación diaria, el cabello se debilita, se cae con facilidad y se aprecia lo que se conoce como el efluvio telógeno. Además, aunque esté más suave, es pelo sin elasticidad.

En algunas ocasiones, las carencias de proteínas en la alimentación que provocan la caída del cabello se deben a causas mayores como las enfermedades gastrointestinales, la anorexia nerviosa, la drogadicción, tumores malignos…

Hierro

El hierro es muy importante para el organismo. Por ello, los casos de anemia severa suelen despertar cierta preocupación y obligan a su administración por otras vías diferentes a la dieta. Sin embargo, su papel en el crecimiento y desarrollo del pelo aún no está totalmente demostrado.

En cualquier caso, sí se sabe que el hierro es necesario para la formación de la hemoglobina, que se moviliza en primer lugar en los folículos capilares. Por eso, en muchas ocasiones la pérdida de pelo por falta de hierro se manifiesta antes que la anemia en sangre.

El nivel de ferritina sérica es la prueba de laboratorio más sensible y específica para demostrar la deficiencia de hierro. Aunque no hay una medida estipulada de las necesidades de ferritina en el crecimiento del pelo, los estudios han demostrado que la fase telógena aumenta cuando la ferritina sérica cae por debajo de 40 ng/ml, la fase telógena es más larga a 40-70 ng/ml y el cabello pasa por la fase anágena normal por encima de 70 ng/ml.

Aunque no todas las personas con deficiencia de hierro sufren de pérdida de pelo, se confirma que la descarga de depósitos de hierro en las personas genéticamente susceptibles causa la caída del cabello. En estos casos, se aconseja recuperar unos niveles del mineral estables para evitar problemas con el cuero cabelludo.

Zinc

Es el mineral en el que primero se piensa como responsable de la pérdida de pelo. Pero, en realidad, no hay datos convincentes sobre esta relación. En cualquier caso, se observa deficiencia de zinc en dermatitis periorificial, queilitis angular, diarrea y en algunos casos de alopecia areata (a largo plazo, se aconseja a los pacientes aumentar el consumo de zinc).
También se aprecia en la acrodermatitis enteropática, una forma rara de genodermatosis en la que el cabello se vuelve muy fino. Si se decide suministrar zinc, no debe exceder los 30 mg/día (deteriora la absorción de hierro, calcio y cobre) y debe tomarse 2 horas después de los preparados con hierro. En pacientes con niveles normales de zinc, su suplementación no tiene ninguna contribución adicional al crecimiento en el pelo.

Aminoácidos

Aminoácidos como la cistina o la L-lisina tienen efectos positivos en el proceso de crecimiento del pelo. En el caso de la primera, favorece la calidad del cabello y la durabilidad del cuero cabelludo cuando se administra con vitaminas del complejo B. Por ejemplo, se cree que la vitamina B6 ayuda a la cistina en su misión contra la pérdida de cabello.

Vitaminas

La vitamina B12 está frecuentemente asociada a la pérdida de pelo, pero no tiene un papel importante en el crecimiento de este. En cuanto a la biotina y la niacina, sí que influyen en el desarrollo del cuero cabelludo. Las vitaminas A, B y C también suelen ser una referencia a la hora de mejorar la alimentación para evitar la pérdida de pelo.

Los médicos de Clinicana, además, afirman que la vitamina D se reduce significativamente en los pacientes con alopecia areata. Esta vitamina desempeña un papel imprescindible en todo el ciclo de crecimiento del cabello, por ello, siempre es aconsejable mantener sus niveles controlados. En caso de presentar deficiencias, aconsejamos a los pacientes iniciar la suplementación con complejos vitamínicos y a mantener los esfuerzos por llevar una alimentación adecuada para frenar la caída de cabello.