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¿Por qué se me cae el pelo? Las cinco causas más comunes

Una de las preguntas más habituales en la consulta del dermatólogo está relacionada, precisamente, con las causas de la caída del cabello. Cada día, hombres y mujeres de todo el mundo se sorprenden con el estado avanzado de su alopecia e inician la búsqueda de una solución eficaz a sus dudas y al problema acuciante de pérdida de cabello.

En todos los casos, el primer paso es identificar la naturaleza de la merma de pelo, evaluar su eventualidad y estimar cómo será la evolución en un futuro no muy lejano. A partir de entonces, se puede empezar a analizar las posibles causas de la caída del cabello y, con ello, tomar una decisión sobre el mejor tratamiento para revertirla.

La raíz del problema: la alopecia

Una parte considerable de los casos de calvicie (sobre todo en hombres) está causada por lo que se conoce como alopecia androgenética. Este trastorno no es más que la pérdida progresiva de cabello en las zonas frontotemporal y occipital y se manifiesta, primero, por la pérdida de volumen del pelo en estas zonas (se vuelve más fino) y la posterior aparición de calvas.

Los factores genéticos, hormonales, metabólicos o ambientales suelen ser los responsables de esta pérdida inesperada de cabello que afecta a los hombres en cualquier etapa de su vida a partir de la pubertad y a las mujeres (menos común) a partir de la menopausia. Cuando se identifica el problema a tiempo, puede ser suficiente con un tratamiento o una mínima intervención capilar. Pero en los casos extremos de alopecia, el injerto de cabello suele ser la solución más eficaz.

Pero que sea el tipo más común de alopecia no significa que sea el único. Existen otras posibilidades reconocidas para la pérdida de pelo (de momento, se reconocen hasta 100 diferentes), como la alopecia areata, la frontal fibrosante, por tracción… Por ello, para llegar a un diagnóstico exacto y sin confusiones, siempre es necesario ponerse en manos de expertos.

Las cinco causas más comunes de la caída de cabello

Para decidir el tratamiento adecuado en cada caso de pérdida de pelo, es necesario encontrar su causa. Estas son las causas más comunes de la caída del cabello.

Estrés

Este es uno de los desencadenantes más comunes de la caída del cabello. Los nervios, la tensión o la ansiedad pueden llevar al debilitamiento del pelo y a su desprendimiento del cuero cabelludo. Por eso, a esta situación de pérdida de volumen o calvicie momentánea se la conoce como efluvio telógeno. Es una situación temporal y fácilmente recuperable.

Si crees que es tu caso y la pregunta “¿cómo recuperar el pelo caído por estrés?” ronda tu cabeza, respira. Una vez superada la circunstancia desencadenante, el momento de estrés, el pelo volverá poco a poco a su estado natural (de tres a seis meses).

Alimentación inadecuada

El pelo crece fuerte y sano si cuenta con un aporte nutricional completo y equilibrado: proteínas, minerales como el hierro, vitaminas de los grupos A, B y C… Para que todos estos nutrientes lleguen a los folículos pilosos, tienen que estar presentes en la dieta. El médico podrá localizar cualquier déficit nutricional y ayudar a paliarlo. 

En este mismo sentido, las pérdidas de peso desmesuradas, incontroladas o repentinas (derivadas de una alimentación incorrecta) también tienen sus consecuencias para el organismo, entre las que se encuentra de manera destacada la pérdida de cabello.

Desequilibrios hormonales

Es frecuente que se produzca la caída de cabello en mujeres por cambios hormonales, produciendo grandes desequilibrios en el organismo. En ocasiones, no son tan visibles como deberían. Pero en otras, se convierten en todo un problema para quien los sufre. Etapas como el embarazo, la menopausia o algunos problemas médicos como los trastornos de tiroides, pueden derivar (entre otras consecuencias) en una alopecia areata. Esta pérdida de cabello en zonas concretas puede ser fácilmente recuperable una vez que se supera el momento de cambios.

Enfermedades

Existe una serie de dolencias y trastornos cuyo síntoma principal o uno de los secundarios es la pérdida de cabello. Es el caso de algunas enfermedades de la piel, como el lupus eritematoso cutáneo, o de otro tipo de afecciones no relacionadas con la dermis como la diabetes, la anemia, los problemas de tiroides… Ante todas ellas, el pelo puede debilitarse, perder volumen y empezar a desprenderse del cuero cabelludo.

Medicación

Además de las enfermedades, también entran en juego los fármacos o tratamientos utilizados para paliarlas. Algunos medicamentos o procesos curativos como los antidepresivos, la quimio y la radioterapia cuentan con la caída del pelo en su lista de reacciones adversas. Por suerte, el cuero cabelludo se recupera una vez terminado el tratamiento.