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Alopecia frontal fibrosante en mujeres: ¿qué tratamiento tiene?

alopecia frontal fibrosante en mujeres

La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia que afecta principalmente a mujeres -aunque cada vez hay más hombres- antes y después de la menopausia. Es una dolencia cada vez más frecuente y cuyas causas sin embargo no están claras: de hecho, muchas mujeres que consultan el precio de un injerto capilar son pacientes que están siendo tratadas de esta enfermedad.

Aunque la pérdida de cabello afecta estéticamente tanto a hombres como a mujeres, en este último caso se trata de un cambio físico que afecta mucho más a su imagen pudiendo acarrear consecuencias para su salud psíquica y emocional o para su vida social. Por eso en este artículo vamos a abordar todos los detalles sobre este tipo de alopecia femenina frontal, sus causas y su tratamiento.

¿Qué es la alopecia frontal fibrosante?      

Se trata de un tipo de alopecia que provoca la pérdida progresiva del pelo en la parte frontal de la cabeza, haciendo que la línea de la frente se vaya retrasando cada vez más. La pérdida del cabello se debe a una inflamación provocada por el sistema inmunitario que acaba dañando los folículos y destruyéndolos de forma irreversible.

Aunque la pérdida de pelo se manifiesta principalmente en la llamada "zona de la diadema" (zona frontal-temporal), la aparición de síntomas como la pérdida progresiva del pelo de las cejas o las lesiones en cara y frente (enrojecimiento o granos en la cara, aparición de bultos o venas marcadas en la frente...) suelen ser una señal de alarma. También puede provocar pérdida de pelo en otras zonas del cuerpo, como la nuca o las axilas.

La alopecia frontal fibrosante en mujeres jóvenes o en hombres es muy infrecuente; en realidad, el 95% de los casos corresponde a mujeres, sobre todo una vez iniciada la menopausia, a partir de los 50 años, aunque cada vez más se dan más casos en mujeres pre menopáusicas.

¿Qué causa esta alopecia frontal femenina?

Las causas de este tipo de alopecia femenina no están claras y siguen siendo estudiadas por la ciencia. Algunos estudios la relacionan con los cambios hormonales provocados por la menopausia que desata un mecanismo autoinmune haciendo que el propio organismo ataque a los folículos, provocando una inflamación y dañándolos. De hecho las mujeres que han sufrido la extirpación del útero son también más susceptibles de sufrir esta enfermedad.

Otras teorías la relacionan sin embargo con enfermedades propias del cuero cabelludo, y de hecho como señalan los estudios sus síntomas son casi similares a los del liquen plano pilar, por lo que muchos expertos consideran a la alopecia frontal fibrosante como un tipo de alopecia cicatrizal, puesto que el cabello perdido también se sustituye por una cicatriz.

El factor genético también debe tenerse en cuenta, y se ha comprobado que existe una predisposición genética en las pacientes que lo sufren: por ejemplo, es frecuente que si las madres han padecido alopecia frontal fibrosante, sus hijas también la padezcan en la edad madura.

También puede desencadenarse como consecuencias de otras patologías de origen autoinmune como el hipotiroidismo, mientras que muchos investigadores no descartan que existan factores ambientales que puedan influir en su aparición. Por tanto, queda claro que aún hay muchas incógnitas sobre esta enfermedad y que hay que esperar a que los estudios que se están llevando a cabo ofrezcan en los próximos años nuevas respuestas.

Tratamiento de la alopecia frontal fibrosante en mujeres 

Puesto que hablamos de una enfermedad rara que aún presenta muchas incógnitas, no existe actualmente una cura ni un tratamiento específico para la alopecia frontal fibrosante, sino que los esfuerzos se centran en el uso de tratamientos y medicamentos que frenen o ralenticen el avance de la enfermedad. Por ello, la detección temprana resulta clave para iniciar un tratamiento adecuado que minimice los daños en los folículos.

El diagnóstico se lleva a cabo mediante un análisis clínico que puede requerir de una biopsia cutánea, siendo también recomendable analizar el funcionamiento de la glándula tiroides. Para actuar sobre los factores hormonales suelen usarse medicamentos como la dutasterida o la finasterida, combinados con tratamientos antiinflamatorios o tópicos (minoxidil), o mediante mesoterapia capilar, inyectándose triamcinolona  en el cuero cabelludo.

A falta de nuevos tratamientos para la alopecia frontal fibrosante, estas técnicas pretenden frenar sus efectos, pudiendo recurrirse a soluciones estéticas como el injerto capilar en mujeres en aquellas zonas donde la pérdida de cabello sea irreversible, si la enfermedad se ha estabilizado. Si usted padece síntomas parecidos o cree que un trasplante de pelo puede ser la solución, contacte con nosotros: en Clinicana estudiaremos su caso sin ningún compromiso.