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La zona donante en el injerto capilar

La calidad de la zona donante en un injerto capilar es uno de los factores que más influye en su éxito. Sobre todo, porque será el área de donde se extraerán los folículos necesarios para el trasplante mediante la técnica FUE (Follicular Unit Extraction). Junto a él, también encontramos la estructura del pelo o el tipo y grado en los que se produce su pérdida.

De cara a un trasplante capilar, se puede obtener una primera opinión de la zona donante para el injerto a través de fotografías tomadas desde varios ángulos de la cabeza. Sin embargo, en Clinicana siempre recomendamos una consulta presencial con nuestros especialistas para obtener un diagnóstico más preciso.

Tras esta primera evaluación, se podrán conocer de primera mano las posibilidades de la zona donante de injerto y las necesidades del área receptora, así como realizar un cálculo aproximado del número de folículos aptos para el microinjerto capilar. Una mayor densidad en la zona donante para la FUE aumenta las posibilidades de éxito de la operación de injerto de pelo.

Limitaciones de la zona donante 

En cada paciente, la zona donante para un injerto de pelo tiene una capacidad limitada. Si se sobrepasa, el daño puede ser irreversible. Por esta razón, antes de iniciar la intervención es necesario evaluar su densidad antes de la extracción y el tamaño de la zona receptora en la que no hay pelo. Con este análisis, se puede determinar el número de folículos a utilizar en el trasplante.

El médico es el encargado de realiza esta evaluación. Analiza la anatomía facial, la localización de los músculos frontales, la densidad del pelo, la zona de calvicie y la forma de la cara en su conjunto. Con todo ello y con el acuerdo y consentimiento del paciente, puede marcar una línea frontal que, a simple vista, quede completamente natural.  

Después de este proceso analítico, puede dar comienzo el trasplante capilar. El especialista fija los límites estipulados con un lápiz y dibuja la línea frontal del pelo y la distribución de los folículos. En todo el proceso, es muy importante tener en cuenta la edad de los pacientes, la forma de la cara y sus necesidades para conseguir un resultado satisfactorio y estéticamente correcto.  

Factores que afectan a los folículos disponibles 

  • Los pacientes que ya se han sometido a una operación de injerto capilar mediante la técnica FUT (Follicular Unit Transplantation) pueden haber sufrido daños en la zona donante. En este sentido, no solo nos referimos a la densidad de folículos, sino también a la estructura, el tamaño y la textura de la cicatriz resultante tras la intervención.
  • El área donante para el injerto capilar también puede verse afectada por diferentes irregularidades de la piel de la nuca. Los pacientes que presentan bultos de grasa (debido al sobrepeso) en la cabeza o que sufren enfermedades como la psoriasis o el eczema pueden tener problemas de cara a una operación capilar.
  • La naturaleza y la forma del cabello también es un factor a tener en cuenta a la hora de evaluar la calidad de los injertos. En pacientes con pelo rizado, el número de folículos disponibles en la zona donante para el trasplante puede ser relativamente bajo. La razón es muy sencilla: no son pelos lisos, ni siquiera en la zona subcutánea, lo que dificulta su extracción y aportan una sensación de mayor densidad de la real.

Injerto de pelo cuando la zona donante es pobre

Cada caso es único y diferente, pero la mayoría de los hombres con problemas de alopecia son aptos para someterse a una operación de injerto capilar. Incluso, puede ocurrir que, tras una primera intervención, el paciente decida someterse a un segundo trasplante (un año después del primero). Por ello, es importante prestar atención a la recuperación de la zona donante.

Hay que tener en cuenta que en las operaciones mediante técnica FUE, los folículos trasplantados son extraídos de raíz de la zona donante. Es decir, no pueden volver a nacer y dejan un hueco vacío. Aunque la recuperación del área es rápida (unas dos semanas), si no es una zona suficientemente grande, su regeneración no será suficiente para una segunda intervención.  

Para evitar problemas de pérdida de pelo excesiva en la zona donante, se suele recurrir a una distribución controlada y adecuada de los folículos. Es decir, se reduce la densidad pero se eligen los injertos de manera controlada para que, al tiempo que se cubren los huecos vacíos de la zona receptora, la nuca quede bien preparada para un segundo asalto. 

En algunos casos, los especialistas han recurrido a las piernas u otras zonas del cuerpo como zonas donadoras para los injertos. Se han llegado a considerar cabellos de mayor calidad que los de la nuca, sobre todo, por su estructura. Se pueden utilizar como recursos adicionales e intercalarlos en los huecos vacíos para conseguir mayor densidad capilar.

¿Qué pasa cuando aparece picor en la zona donante? 

En ocasiones, entre el tercer y el cuarto día después de la intervención mediante FUE, puede aparecer picor en la zona donante del injerto capilar. Se trata de un síntoma muy habitual tras una operación de trasplante que suele ser tratado con analgésicos. No obstante, desaparece a la semana de la intervención, suele desaparecer.  

No es el único efecto “adverso” de la técnica FUE. La zona donante también puede presentar en los primeros días otros síntomas como la “sensación de casco” producida por la anestesia, inflamación o el llamado “shock loss”. Este último es un fenómeno muy común y temporal que aparece entre la segunda y la sexta semana y que puede afectar tanto a la zona donante como a la trasplantada.

Muchos pacientes se desaniman al ver que el pelo trasplantado o el que ya existía se cae. Pero este es un síntoma común en el 98% de los postoperatorios y no debe causar alarma. Lo que se pierde no es la raíz sino el pelo, y éste vuelve a crecer. En cualquier caso, su médico le mantendrá siempre informado sobre cualquier complicación en la zona donante del injerto capilar.